viernes, 9 de mayo de 2008

Museo Arqueológico de Cartagena (I)

Las Instalaciones
Primera PLANTA:
Segunda PLANTA:
1 Prehistoria
2 Colonizaciones
3 Romanización
A Epigrafía religiosa
B Producciones cerámicas
C Epigrafía funeraria
D Escultura
E-F Mosaicos
G Arquitectura o.público
H-J Comercio - Industria
4 Bajo imperio - Medieval
5 Minería
6 Yacimientos
7 Audiovisuales
8 Edad Moderna
El Museo Arqueológico Municipal de Cartagena constituye el principal eje vertebrador de las actividades arqueológicas de la ciudad y su comarca. Sus colecciones, algunas de ellas iniciadas desde el siglo XVI, fueron incrementándose hasta quedar finalmente recogidas en un antiguo edificio que se convertiría en el primer museo, fundado en el año 1943.

Las actuales instalaciones, edificadas sobre una necrópolis tardorromana descubierta en ese mismo lugar, quedaron inauguradas en 1982. En su interior se puede contemplar este importante yacimiento, rodeado de las dos plantas que albergan las colecciones que el museo exhibe en la actualidad.




La Necrópolis
La necrópolis tardorromana que se conserva en este museo fue descubierta y excavada en 1967, siendo la parte exhumada el área más importante del yacimiento, que ocupa unos 700 m2.

Su interés radica tanto en la variedad de sepulturas que contiene como en los momentos cronológicos hasta los que llega su uso, finales del siglo IV o principios del V coincidiendo con la implantación del cristianismo.

Túmulos: Tumbas cubiertas de forma semicircular (T1) o rectangular (T2) enlucidas de cal, ligeramente inclinadas a la manera de un triclinio, con su «mensa» de ágape funerario en uno de los costados, sin duda una costumbre pagana que perduró en la iglesia cristiana.

Fosas: Enterramientos real¡zados en el terreno firme con distintos materiales, muretes de mamposteria, ladrillos, losas o tejas (F1). Algunas ánforas sirvieron para dar sepultura a individuos infantiles y neonatos (A.1).

Panteones: En la zona excavada se aprecian los restos de dos estructuras singulares que pueden ser consideradas como panteones (P1 y P2). El mejor definido (P2) forma un recinto rectangular cubierto con una bóveda de cañón, ya desaparecida, y de cuya entrada sólo se conserva el umbral de la puerta.




La Prehistoria y la Cultura Ibérica.
Las secciones que la integran, ordenadas cronológicamente, arrancan con la Prehistoria. En las primeras vitrinas (I a III) se muestran las diferentes materias primas de que se valieron los primeros grupos de cazadores-recolectores que habitaron estas tierras para obtener sus herramientas, los utensilios más frecuentes, así como los restos óseos de algunas de las especies de animales que capturaron, desde el período del Paleol¡tico medio, hace unos 40.000 años, hasta el Neol¡tico, cuando los primeros poblados, la domesticación de algunos animales y el cultivo de cereales empezaron a implantar un modelo de vida sedentario hace 5.000 años.

La Cultura Argárica, que constituye el exponente más claro del afianzamiento comercial de los primeros poblados mineros del Sureste, durante el segundo milenio antes de Jc., se halla representada (vitrina IV) a través de algunas formas cerámicas que elaboraron sus artesanos: vasos, cuencos, copas, urnas para enterramientos y pesas de telar para fabricar tejidos de lino.

La intensificación del tráfico marítimo con el Mediterráneo oriental, los crecientes flujos comerciales con el Levante y Andalucía fueron la causa de que los pueblos de la sierra minera de Cartagena y de Mazarrón se vieran involucrados en esa corriente del período de las colonizaciones, que tanto influiría en la gestación de la Cultura Ibérica. El poblado y la necrópolis ibérica de Los Nietos, a orillas del Mar Menor sintetiza de manera clara esa decidida vocación comercial de las gentes que habitaron la costa de Cartagena entre los siglos V y III antes de Jc. Las cráteras griegas pintadas con figuras rojas procedentes del yacimiento de Los Nietos que se exhiben en el museo (vitrina VI), son un buen ejemplo de ello.
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