sábado, 3 de noviembre de 2012

Por el interior de la cueva del Agua de Cabezo Gordo

Tras la ruta por el Cabezo Gordo, y después de todo lo que he recorrido, no podía irme de este lugar sin visitar la Cueva del Agua del Cabezo Gordo, aunque también confieso que no estaba suficientemente documentado, luego te explico.

La entrada a la cueva se encuentra en el extremo occidental (izquierda) del camino que parte del aparcamiento, frente a una pequeña explanada de tierra roja (visible desde las imágenes satélite).

Debes ir provisto de una linterna porque si no, no vas a llegar muy lejos, ya que al poco
de su comienzo la oscuridad es absoluta. Si afuera hace tanto calor como hoy, lo primero que agradeces es lo fresquito que se está dentro. Después de un recorrido rectilíneo de unas decenas de metros, llegamos, podríamos llamar, a un "repartidor", donde la galería se divide en varios caminos:

  • A la izquierda uno de muy corto recorrido, apenas unos metros.
  • El siguiente por su derecha es otro túnel algo más largo que acaba también súbitamente.
  • Lo que tenemos justo enfrente y que ves en la foto, es un portal con unos escalones que bajan hasta la balsa de agua: lo dejo para el final de la visita.
  • Y a la derecha sale una galería que es la que tomo y que es mucho más larga y descendente.
Fue ahí, en la oscuridad cuando lo oí por primera vez: algo volando pasó rozando mi cabeza (qué raro, pensé: ¿qué hace un pájaro aquí dentro?). Pero conforme avanzaba por esta galería eran más y más y a veces se cruzaban en el débil halo de luz de la linterna (y digo débil porque aunque la linterna no es mala y es grande, pero su luz en comparación con el tamaño de las bóvedas de la cueva era bastante insuficiente).

Entonces caí en la cuenta que, tanto bicho volando en una cueva tan oscura no podía ser otra cosa que murciélagos. Este es el dato que a priori no sabía por no haberme documentado bien antes de venir. Ahora, leyendo en Internet veo que aquí hay una gran colonia de estos mamíferos voladores y es uno de sus singulares atractivos.

Eché fotos y fotos con la esperanza que "cazar" alguno y, de hecho, lo conseguí y en un par de fotos se puede ver un ejemplar volando y en otra, un murciélago que parece que está posando y todo (prueba a verlo, en la parte superior de la foto, en el centro, a la derecha y pegado a un "triángulo" de piedra).

Llegué a un punto en que ya no quise avanzar más por ir yo solo y por miedo a perderme o a tener algún accidente allí dentro. También porque lo que estaba frente a mí era la boca de una caverna que tenía una gran pendiente hacia abajo y que no sé yo qué habría después.

Quizás, otro día, si vengo acompañado y con más linternas, me anime a explorar más abajo.

Así que volví sobre mis pasos (hasta aquí, al no tener bifurcaciones, era seguir todo recto) hasta llegar a la bajada a la cueva de agua. Tras bajar los escalones, hay un pequeño muro de medio metro de alto que, si no fuera por él, más de uno se metería en el agua pues en la oscuridad, con la luz de la linterna, tú ves piedras pero no ves el agua tan transparente: hay que agitar el agua y que se formen ondas para ver dónde está el agua y ver que las piedras están a cierta profundidad, y eso en la orilla, que poco más allá la profundidad es mucho mayor.

En esa zona hay una boya amarilla, quizás para señalar esta parte profunda. Por supuesto que, ni me meto en el agua, ni sé qué hay más allá. Cuando tú decidas, puedes dar media vuelta y volver por el largo túnel por el que has entrado hasta llegar a la entrada, ahora convertida en salida y, en el caso de hoy, de vuelta al calor de mediodía mirando al Sur y sin árboles que te den un poquito de sombra.

Me voy con la intención de volver otro día con más tiempo y más equipamiento. Por hoy ya he tenido bastante.

... Y lo prometido es deuda. He vuelto, ya acompañado, y hemos hecho algunas fotos más. Y hemos molestado un poco a estos pobres animalitos que estaban tan tranquilos, pero espero que ya se les haya pasado el enojo y sigan descansando.