jueves, 1 de agosto de 2013

Senderismo por el Cañón de Almadenes

     
Recorrido por el interior del Cañón de Almadenes, en Cieza, uno de los mejores lugares que he visitado (aunque las condiciones de hoy no han sido las mejores). Antes de empezar la ruta de senderismo, visitamos el interior de la Cueva de La Serreta con un guía local (necesario para abrir la puerta de acceso) que nos explica su historia y su contenido.

Desde este enlace puedes descargarte un fichero en formato .PDF para tener toda la información sobre esta cueva

Lo mejor de la cueva (además de su importancia arqueológica): temperatura agradable en su interior y su magnífico balcón sobre el cañon y el río Segura; unas vistas privilegiadas para sus prehistóricos habitantes.


Tras la visita a la cueva comenzamos la marcha senderista y aquí viene lo peor: la increible cantidad de mosquitos (menos mal que no pican, solo molestan, te los comes y los esnifas), el agobiante calor sin nada de aire que lo alivie (son las 5 de la tarde) y podemos añadir el esparto (que, a diferencia de los otros dos elementos, no nos acompaña todo el camino pero sí en buena parte).

Subimos por la pendiente del monte, llena de esparto y por una senda no definida (más bien, por donde menos esparto hay). Después toca bajar hasta la presa y central eléctrica de Almadenes, que la estamos viendo todo el camino, allí abajo. Vemos también varias cascadas de agua que salen de la roca y es que, según nos ha contado el guía de la cueva, parte del agua del río está canalizada por el interior de la montaña y sale por aquí, formando las cascadas que vemos.

Cruzamos el río por una pasarela metálica a la que accedemos tras bajar por una pared rocosa de algo más de 2  metros de altura (menos mal que tiene algunos salientes donde poner los pies por lo que el salto a tierra no es tan alto) y cruzar, como podemos, por un cañaveral hasta llegar a los escalones metálicos que dan acceso a la pasarela.

Ya en el otro lado, en la central eléctrica, vamos hasta una cascada atravesando como mejor podemos la abundante vegetación de la que nos llevamos algún recuerdo en los brazos (son zarzas espinosas). Pero ha merecido la pena por poder llegar (entre cañas) debajo justo de la cascada y tomar una pequeña ducha.

Dejamos todas estas instalaciones de la central eléctrica y subimos hasta el camino, donde hay una señal de  PR y seguimos sus indicaciones, aunque éstas acaban pronto y sólo algunos hitos de piedra nos sirven como guía. Ahora viene una prolongada subida (bueno, con algunas bajadas también) hasta lo más alto del cañón. En un punto de este recorrido hay una especie de mirador donde paramos para ver y fotografiar el interior del cañón y más adelante también paramos frente a la Cueva de la Serreta, para ver, desde el otro lado, el sitio donde hemos estado y comenzado.

Y tras esta larga subida y desde lo más alto del cañón, ahora toca lo lógico... bajar hasta el fondo del mismo, por las paredes del cañón donde encontramos un tramo con escalones de piedra (todo un detalle) y hasta una via férrea (hay que hacer algo de equilibrio) que hacen que la experiencia resulte algo diferente de lo que es habitual. No llega a ser peligroso, pero sí hay que llevar precaución y llevar un buen calzado para evitar resbalones y caidas (que sí serían peligrosas).

Aquí en el fondo del cañón es donde el GPS hace rutas raras, pero en realidad, no salimos del fondo del cañon. También por aquí vemos algunas indicaciones del GR 127 que es el que estamos siguiendo en parte. En algún punto pasamos junto al río y aprovechamos para bajar y tocar el agua.

Y llegamos a lo que era la incógnita de la ruta: pasar sí o no la presa de La Mulata, pues está cerrada con una elevada puerta. Pero ya la hora que es no nos daría tiempo de volver antes de hacerse de noche, por lo que decidimos cruzar por el único sitio posible, por fuera de la valla y salvar los 4 ó 5 metros que hay hasta la orilla. Eso sí, con mucha precaución y sin romper ni deteriorar nada de las instalaciones.

Ya sabiendo que con este cruce nos hemos quitado varios kilómetros difíciles de recorrido de vuelta, vamos algo más tranquilos, aunque aún nos falta bastante por recorrer. Subimos y salimos definitivamente del cañón y seguimos por la carretera asfaltada.

Tomamos un camino a la derecha con una empinada pendiente pero vemos que por ahí no es y el camino se acaba más adelante; así que seguimos por la ladera de esparto (de nuevo el esparto hace acto de presencia) buscando la mejor ruta para llegar a un collado cercano (con la idea de ver desde él por dónde seguir). Ya llegando casi arriba empezamos a ver algunos hitos de piedra y al llegar al collado vemos allí abajo la carretera, por lo que seguimos monte a través hasta llegar a ella.

Seguimos por la carretera en dirección al Este hasta llegar al cruce con el indicador de la Cueva de la Serreta. De este cruce sale un camino de tierra a la derecha que es el que seguimos y a menos de un kilómetro llegamos por fin al pequeño aparcamiento junto a una casa donde dejamos el vehículo, cerca de la entrada a la cueva.

Y para completar la tarde, un "enjambre" de mosquitos que nos vienen a recibir al coche y se hubieran venido de viaje con nosotros de no haber sido porque con las ventanillas abiertas en la marcha los vamos invitando a salir y quedarse en "su ambiente".






Altitudes: Salida:  239 mts;  Máxima: 334 (334) . mínima: 188 ;  media: 273 .
Pendiente  Máxima: 52.2 %. Media:  8.0 % . Desnivel acum.: 353
Distancia:  10,65 ktms.



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