domingo, 2 de noviembre de 2014

Senderismo por Los Royos


Los Royos es un pequeño núcleo de población de unos 200 habitantes, perteneciente al municipio de Caravaca de la Cruz, de la que dista unos 30 kilómetros. Hasta ella llegamos en el autobús, procedentes de Cartagena, medio centenar de socios y amigos del CEX, parando a la entrada del pueblo, junto al Centro de Atención Primaria y un bar, frente a un gran nogal, lleno de frutos aún inmaduros.

El día está gris y amenaza lluvia y eso está bien porque de no ser así, haría demasiado calor, en estas fechas de finales de mayo.

Comenzamos la ruta por la calle principal, frente al arroyo de los Royos (más que arroyo, es una gran balsa), y posteriormente, subiendo por algunas empinadas calles del pueblo hasta salir del mismo por el Norte, por su parte alta, en dirección al vecino cerro del Carro, solitario, con sus dos cumbres separadas por un pequeño collado.


Subimos monte y campo a través, entre campos de cereales, con la compañía de un perro del pueblo que se ha unido al grupo a cambio de un trozo de pan que alguien le da en el pueblo y así llegamos a la falda del cerro.

Comenzamos la ascensión pasando entre unos hitos de piedras que forman como una puerta de entrada al monte, y seguimos por el sendero indicado por hitos de piedra regularmente situados.

Durante la ascensión (y luego en la bajada también) encontramos viento y algo de lluvia, pero no muy exagerada. Tras una breve parada en el collado, nos dirijos a la cumbre más alta, que es la del Oeste (ahora, a nuestra derecha), por una senda bien visible, aunque al llegar casi a la cumbre, desaparece y deja paso a las piedras desnudas.

En la cumbre nos espera una gran y oxidada réplica de la famosa Cruz de Caravaca, el vértice geodésico y una pequeña inscripción en mármol dedicada al Señor de los Pastores, que tiene fecha 31 de Agosto de 1974. Aprovechamos para hacernos fotos junto a estos elementos del paisaje y para ver también el paisaje circundante, entre pasajeras nubes blancas que traen un poco de agua.

Intentamos la bajada por un lugar diferente, por la falda Suroeste, pero tras un par de resbalones y caidas de algún miembro del grupo, por las resbaladizas rocas, decidimos bajar por la misma senda de subida. Bajando arrecia algo la lluvia. Nuestro perro guía sigue con nosotros señalándonos cuál es el mejor camino (aunque a veces, el mejor camino para él, que tiene 4 patas).

Nos dirijimos por un pequeño barranco y bancales de cereales hasta un pequeño arroyuelo o más bien, hilo de agua, separado del camino por una fila de árboles, alguno de ellos alcanzado y chamuscado por algún rayo fortuito.

Seguimos por el camino hasta llegar a una balsa de agua, donde paramos para comer algo, pero con miedo de que se nos asocie algún bichillo indeseado (léase garrapata), porque por lo visto, aquí para mucho el ganado (con "lo visto" me refiero a los restos esparcidos por el suelo, que alguno dice que son olivas de cuquillo).

Seguimos el camino y, al llegar a un pequeño diseminado de casas de campo, giramos a la derecha para seguir el camino que nos llevará de nuevo a Los Royos, con bastante barro en algunos trozos, debido a la lluvia caida.

El camino nos lleva directamente a la iglesia; callejeamos luego por las empinadas calles del pueblo. El olor a leña quemada y horno nos lleva a la panadería, donde algunos aprovechan para llevarse a casa los últimos panes que tenía hechos el panadero y el resto nos tenemos que conformar con llevarnos roscos de naranja, aceite o de vino (¡¡ riquísimos !! y caseros), permitiendo así a esta familia hacer una "caja" inesperada".

El resto de la "caja" la hace el dueño del bar donde terminamos la ruta y nos espera el autobús. Estos dos comercios habrán tenido hoy un buen día (no sé si todos los domingos será igual).







Altitudes: Salida:  968 mts;  Máxima: 1267. mínima: 954, media: 1029
Pendiente  Máxima: 29,1 %. Media: 9,7 %. Desnivel acum.: 346
Distancia:  10,13 ktms.


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