viernes, 9 de mayo de 2008

Catedral Vieja de Cartagena (VI)

LA ÉPOCA CONTEMPORÁNEA
Aprovechando la construcción por parte del Duque de Veragua de la capilla dedicada al Cristo del Socorro, se acometió una remodelación de la antigua iglesia Catedral de Cartagena. Una transformación de su interior que conllevó la realización de un nuevo retablo para su altar mayor. Retablo que sería finalizado en 1697 por el tallista Nadal Clemente y que sería dorado, casi medio siglo más tarde, en 1741, por José Aguilar. En él recibirían culto, a partir de 1709, las imágenes de Santa María de la Asunción, Santa Florentina y San Fulgencio que le fueron encargadas al escultor de origen italiano afincado en Murcia Nicolás Salzillo. Un encargo que recayó en él por ser, posiblemente, pese a sus limitaciones artísticas, el único escultor de cierto renombre existente por aquellos años en tierras murcianas.

Entre los años 1781 y 1816 la Catedral sufrió diversos trabajos de restauración y consolidación debido a los hundimientos que se producían a causa de la poca consistencia de los rellenos sobre los que se asienta buena parte de ella. En la última de las fechas reseñadas incluso se produjo el cierre de la iglesia y el traslado de algunas de sus imágenes, caso de la del Cristo del Socorro, a la nueva iglesia de Santa María de Gracia.
La situación se mantendría de forma similar a lo largo del siglo XIX, centuria en la que también serían necesarias numerosas labores que evitaran que el templo entrara en un estado de ruina irreversible. En el transcurso de una de estas labores, llevada a cabo en el año 1876, el entonces arquitecto municipal Carlos Mancha excavó en el subsuelo del templo para llevar a cabo la consolidación de sus cimientos y encontró un pavimento de "opus signinum" para cuya conservación se construyó una cripta.
A principios del presente siglo el arquitecto Victor Beltrí, autor de innumerables obras modernistas en nuestra ciudad, llevó a cabo una profunda remodelación, que no restauración, de la catedral. Para ello utilizó una combinación de los estilos neogótico y neorománico, levantando en algunas zonas muros que ocultaban las estructuras más antiguas del edificio (caso de algunos arcos medievales) y dotándolo de una decoración realizada con hormigón y a molde. Entre estas decoraciones destacan los ángeles adosados a los pilares del templo, así como los rostros que decoraban las fachadas. Los moldes de todos ellos serían realizados, casi con toda seguridad, por el propio arquitecto, que opositó durante muchos años sin éxito a distintas cátedras de modelado y escultura.
La catedral salió ilesa de las destrucciones de templos sufridas en Cartagena el día 25 de Julio de 1936. Sin embargo, dos meses más tarde sería incendiada y saqueada y sus instalaciones convertidas en cuartel militar. De su patrimonio artístico tan solo pudieron salvarse, por la intervención personal del entonces cronista de la ciudad Federico Casal Martínez, la imagen de la Virgen del Rosell y los Cuatro Santos de Cartagena.
El aspecto de ruina que presenta en la actualidad la antigua catedral de Cartagena se debe a las destrucciones provocadas por los intensos bombardeos que sufrió la ciudad durante la Guerra Civil, al ser sede de la flota republicana y la última ciudad de España, junto con Alicante, en rendirse a las tropas del General Franco. La proximidad de la iglesia al puerto, objetivo prioritario de tales bombardeos, hizo que ésta resultase muy dañada, situación que se fue agravando en el transcurso de los años. En la actualidad la restauración de las partes de interés artístico del templo está pendiente de la realización de tales trabajos en el Teatro Romano, en cuyo conjunto quedará integrada.

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Catedral Vieja

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