viernes, 9 de mayo de 2008

Teatro Romano de Cartagena

Gran edificio de espectáculos, con un aforo estimado en unas 6.000 personas, construido en la ladera del espolón SW del monte Concepción (Mons Esculapio), aprovechando el desnivel para tallar gran parte de la "cavea" en la roca, lo que se ajustaba a las normas que para este tipo de edificaciones fijó el arquitecto Vitrubio y que consistían en la elección de un terreno situado en la ladera de un monte, con orientación hacia el Norte y protegido de los vientos del Sur.
Previamente a su construcción, la zona estaba ocupada (sg. I a.C.) por un barrio de casas señoriales de alta calidad (por ejemplo ver los niveles inferiores en la "muralla bizantina") que debieron ser desmanteladas (expropiadas o cedidas por sus propietarios) para la construcción del espacio escénico.

Las excavaciones (dirigidas por Sebastián Ramallo y Elena Ruiz ) que condujeron al hallazgo de este teatro, del que no se tenía ninguna referencia literaria ni docurnentación arqueológica clara, se iniciaron en 1987 pero no se determinó con seguridad la interpretación del edificio hasta 1990. Desde 1993, diversos convenios entre las diferentes administraciones públicas han permitido relanzar las excavaciones y adelantar en buena medida el proceso arqueológico para la recuperación del edificio y han puesto ya al descubierto la práctica totalidad del edificio.
El Teatro tiene una "cavea" hemicircular de 87.90 mts. de diárnetro, dividida en sectores o cunei por 5 escaleras radiales de acceso a los asientos enlosados de las gradas: las 13 gradas inferiores conforman la "inma cavea", separada por un pequeño pasillo ("praecintio") de las 5 gradas de la "media cavea" y las 6 gradas de obra de la "summa cavea" o "gallinero", también marcada por una segunda y más grande "praecintio". En el interior de la Catedral Antigua y por la antigua calle del Sepulcro, corría el muro perimetral del graderío (cerrando la "summa cavea"), marcando un desnivel global entre 17 y 19 mts.
La orquesta es un semicírculo de 13 mts. de diámetro, al que se accede por dos "aditus" (pasillos) laterales muy bien conservados desde los "parascenia" y de los jardines "post-scaena". En su interior se distingue un pasillo de paso y (separado por un pretil de mármol), las 3 filas de la proedria , reservadas a sillones (marcados en el suelo) para los personajes más importantes de la ciudad.
Se ha excavado asimismo el "frons pulpiti " (frente del escenario), recorrido por una gran canalización subterránea de 1.50 por 0.80 mts, de recogidas de pluviales, que luego alimentaría algibes subterráneos y las fuentes de los jardines posteriores.
Del escenario resta muy poco, ocupado por tabernas tardorromanas, pero en su relleno se reconocen las hab¡taciones interiores de la tarima de madera y los espacios para telones y tramoya.
El fondo escénico ("frons scaena") ha desaparecido totalmente, y solo resta su cimiento de "Opus caementicium", con huellas de las 3 valvas-exedras, pero a partir de los materiales arquitectónicos se puede reconstruir su altura de 16 mts. en 2 pisos, decorados con un bello juego de colores en nichos y columnas (24 columnas por piso).
Hasta la fecha se han recuperado 28 capiteles corintios de mármol blanco lunense, tallado en un conocido taller de Roma capital y exportado a Carthago-Nova como donación imperial a la obra, casi 40 ml. de fustes de columnas de travertino rosáceo (de Mula) y unos 10 ml. de basamentos en mármol blanco .
El monumento, uno de los mayores de este tipo en Hispania, se construyó a finales del siglo I a.C., coincidiendo seguramente su inauguración con la presencia en Carthago-Nova en el año 4 a.C. del nieto de Augusto, Gaius Caesar (documentado por dedicatorias en aras e inscripciones), empleándose diversos materiales, tales como travertino procedente de Mula, calizas grises de la zona del Mar Menor, mármoles del círculo de Carrara y del Cabezo Gordo (Torre Pacheco) y areniscas amarillas de la localidad cartagenera conocida como Canteras precisamente por ser el lugar donde se extraía este material, conocido en la ciudad como "tabaire".
Entre los numerosísimos materiales recuperados, y expuestos en su mayor parte en el Museo Arqueológico Municipal, destacan dos aras de mármol blanco con inscripciones que nos hablan de Caio Cesar y de Lucio lunius Paetus (un importante personaje local que promovió la construcción del teatro), las inscripciones conmemorativas sobre los dinteles de acceso a la orquesta con referencias a Caio y Lucio, un relieve de mármol blanco representando a Rea Silva, una escultura de Apolo y, sobre todo, tres altares de mármol representando danzantes y el águila, el pavo real y la lechuza que simbolizan a la Triada Capitolina, formada por los Júpiter, Juno y Minerva, que formarían parte de un "sacellum" dentro del edificio.
Sobre los restos del teatro, y tras su abandono a finales del siglo II d.C., se construyó un gran edificio público de carácter comercial en el siglo V d.C., aprovechando orquesta, escena e "inma cavea", formado por estrechas tiendecitas rectangulares, con entradas alternas norte-sur Un siglo más tarde, ya durante la dominación bizantina, se construyeron una serie de viviendas que ocultaron las estructuras del mercado. En ambos casos se reaprovecharon para estas nuevas construcciones elementos arquitectónicos y decorativos del teatro derruido, con lo que éste quedó oculto por completo hasta nuestros días: enlosados del graderío (suelos de las tiendas), sillares (muros de las tiendas), fustes de columnas (pilares cubierta a doble vertiente). Otros materiales (algunos de ellos muy valiosos artísticamente) se desechan relegándose como material de relleno para recrecer el nivel de la nueva.
La secuencia cultural documentada en las excavaciones del teatro se completa con un barrio árabe (cuya cronología va entre los siglos IX-Xlll), la construcción en la última de las centurias reseñadas de la Catedral (en cuyo interior se han excavado varias galerías de la estructura superior del graderío y un vomitorio), la edificación en el siglo XIV de un gran muro defensivo que enlazaba la iglesia con el Castillo de la Concepción, un barrio de pescadores de los siglos XVI al XVIII y el barrio actual, de los siglos XIX y XX, que ha sido demolido para permitir la excavación y recuperación de este vestigio monumental de la dominación romana en Cartagena.


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