martes, 3 de junio de 2008

Ruta de Senderismo: Salinas de San Pedro del Pinatar

Las salinas de San Pedro del Pinatar son el humedal más conocido y apreciado de la Región de Murcia. En 1985 se aprobó definitivamente un Plan Específico de Protección que incluía, en sus 700 hectáreas, la mejor representación de salinas, playas y dunas del entorno del Mar Menor, junto con las Encañizadas y pequeñas muestras de otros interesantes ecosistemas (saladares, carrizales, etc.).

Situado al Este de la Región, a caballo entre el Mediterráneo y el Mar Menor, el complejo ambiental de las salinas está enclavado en el sector Norte de La Manga, barrera que cierra la citada laguna litoral. Su límite Sur son las Encañizadas, instalaciones tradicionales de pesca en la comunicación entre el mar y la laguna, y el Norte el antiguo poblado de pescadores de El Mojón, fronterizo con la provincia de Alicante. Al Este, las dunas y el pinar del Cotorrillo, y las playas del Mojón, Barraca Quemada, Torre Derribada y La Llana, separan a las salinas del Mediterráneo, mientas que por el Suroeste solo una estrecha mota sirve de límite con el Mar Menor. Por el Este y el Noreste las bordean saladares y carrizales que van siendo paulatinamente sustituidos por urbanizaciones.
La parte del parque visitada en esta ocasión ha sido la zona Norte. Partimos del puerto y el Centro de Recursos Marítimos, por la playa de la Torre Derribada hasta la Playa del Mojón y el límite norte del parque, en el pueblo de El Mojón. Pasamos por las dunas y arenales y el pinar del Cotorrillo, cerca del cual hay una torre de observación de aves y una laguna donde logré ver una colonia de flamencos (aunque aún no era la temporada "alta", pues era comienzo de primavera). Los textos están sacados de los diversos carteles informativos que nos vamos encontrando a lo largo del recorrido.

El avance de las dunas móviles.
Detrás de la línea de playa encontrarás un cinturón de dunas móviles que se desplazan según sopla el viento. Van siendo gradualmente fijadas por la vegetación conforme nos internamos hacia el interior del espacio protegido.

El viento es el responsable de la formación de las dunas: en la costa, el viento sopla hacia el interior, arrastra la arena que el mar deposita en la playa la acumula formando verdaderas montañas móviles que avanzan con cada nuevo golpe de viento.

Vegetación

Viven especies vegetales adaptadas a suelos pobres en nutrientes como el Barrón o el Lirio de Mar.

Fauna

Destaca un coleóptero considerado en peligro de extinción: el Scarites eurytus; reptiles como el Eslizón ibérico y la lagartija colirroja. Estas son difíciles de ver durante el día ya que se entierran en la arena o se esconden entre la vegetación para protegerse del sol. También habita aquí el conejo, que para refugiarse excava madrigueras utilizadas en ocasiones por el Tarro Blanco.

En este hábitat tan duro para la supervivencia, algunas plantas han desarrollado originales adaptaciones. En el caso del Barrón, para evitar ser enterrada por la arena, va echando brotes nuevos en la dirección que lleva la duna.

Las aves.
Las aves se orientan con ayuda de las estrellas y del sol en sus viajes migratorios junto con una excelente memoria fotográfica. Son capaces de volver al mismo lugar año tras año recorriendo grandes distancias, llegando algunas desde Europa Oriental y África.

Las aves acuáticas son las principales representantes de este Espacio Natural. Algunas provienen de diferentes lugares de África y Europa, otras residen durante todo el año en las Salinas. Podemos agruparlas según el hábitat donde se encuentran. Así, en las orillas habitan el Correlimos y el Vuelvepiedras, en las charcas poco profundas están la Garza real, la Avoceta y el Flamenco, y en las charcas más profundas el Tarro Blanco.

En la zona de contacto arenas-salinas, observarás los saladares. Están formados por las plantas halófitas, que se adaptan bien a la salinidad. Por ejemplo, los Almarjos y Tarajes. Buscando alimento y protección encontrarás Alcaravanes y pajarillos como las Currucas, cogujadas comunes y terreras.

Los Tarays evitan la pérdida de agua a través de sus hojas: si observas detenidamente podrás apreciar los pequeños cristalitos de sal en sus hojas, que la planta elimina a través de ellas.
El pinar del Cotorrillo
El pinar de repoblación formado por el Pino Carrasco, junto con otras especies de matorral como lentiscos y espinos negros, se plantaron para evitar el avance de las dunas móviles que amenazaban con invadir la infraestructura salinera. Este pinar hoy en día se denomina del Cotorrillo o Coto de las Palmeras. Las raíces del pinar fijan las dunas y por tanto el suelo se consolida. Estas nuevas condiciones ambientales hacen que se asienten una gran variedad de arbustos entre los cuales encontramos la Sabina, que antiguamente se extendía por toda la costa murciana. Hoy apenas quedan una docena de ejemplares que sobreviven en esta zona.

El pinar proporciona alimento y abrigo a una variada fauna como el verderón, el Pito real, la curruca cabecinegra, etc.

Los pinos aparecen retorcidos y parcialmente secos por un efecto característico de la zona denominado "maresía", debido al arrastre por el viento de partículas de agua con alta concentración de sal que impide el desarrollo de los árboles por la parte de levante.
Vegetación
La salicornia engrosa sus hojas y tallos para almacenar agua. Siemprevivas y Taray eliminan el exceso de sal a través de las hojas y los juncos, para adaptarse, las hojas adultas cargadas de sales, se secan y mueren mientras que las jóvenes pueden seguir acumulando sales en un ciclo recurrente.

El Espacio Natural de San Pedro del Pinatar ofrece variedad de plantas adaptadas a las duras condiciones ambientales. Encontramos especies que han desarrollado diferentes tipos de adaptación para su supervivencia como el Barrón, que para evitar ser enterrada, emite nuevos brotes en la dirección en que avanza la duna. El lirio de mar desarrolla raíces muy profundas para poder llegar al nivel del agua. La margarita marítima adquiere aspecto achaparrado para protegerse del viento.